Decía Confucio que encontraras un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar un día más en tu vida.
Bueno, estimado Confucio han pasado los años y las cosas se han vuelto un poco más complejas. Aunque de hecho, si se disecciona cualquier trabajo o profesión que se presenta en la actualidad se puede detectar ciertos rasgos inamovibles a la época de Confucio.
Las necesidades humanas han cambiado poco en términos generales, lo que si ha aumentado es la confusión general de la dirección del ejercicio humano, y por ende, de sus motivaciones como especie. Digamos que cualquier época antes del siglo XX (sitúo esta fecha de manera un poco arbitraria pero encaminada al auge de la industrialización), los oficios que mantenían la unidad de cualquier colectivo eran: el orden y expansión territorial (presidentes, emperadores, soldados, personajes de control), proveedores de alimentos (agricultores, tenderos, comerciantes de abastos, taberneros), entendidos de la salud (doctores, enfermeras, chamanes, curanderos), contructores y comerciantes de bienes duraderos(carpinteros, constructores, vendedores de utensilios, inventores de productos), encargados de transporte y correspondencia, miembros instituciones religiosas y reguladores del dinero; aquí yacía la mayoría de personajes ocupados.
Desde luego existían oficios que se extralimitaban a las necesidades personales vigentes para la épocas, o tenían una población mas diezmada (filósofos, científicos, músicos, magos, etc). Desde luego existía la prostitución, comercio ilegal, mercenarios, y otros oficios menos visibles al público.
En cada una de ellas se puede apreciar una motivación latente, llevada a conciencia o no, y aquí está el punto importante. Si la motivación fue llevada a la comprensión conciencia o fue más bien un acto de reacción a la circunstancia. Esto no implica validez, pero si la motivación fue tomada de la mano por el propio ser, existe más probabilidad de que esta tenga más fluidez, me explico:
En términos generales, se comprueba que quien asume una posición profesional buscada y asimilada por el propio ser, desencadena consecuencias con facilidad. Este es el caso de médicos que entendieron que buscaron el oficio por el acto mismo de la curación, la corrección de problemas de salud. Esto los hacía conexión con algo verdadero para su ser interno.
Lo mismo, todos quienes han buscado el poder político mantienen un vínculo con ese deseo que genera rápidas consecuencias positivas o negativas, no es el caso de quienes no lo buscan y se lo imponen. La motivación implica conexión y genera rápidos progresos, desde la óptica personal.
¿A que viene todo esto a cuento? Pues no es nada extraño que la gente etiquete su trabajo como una obligación. Si este le permite una conexión con una o más actividades que el quiere, entonces el trabajo hace posible la consecución de lo que el quiere ser: "Mi trabajo me ayuda a ser un padre responsable", "Mi trabajo me ayuda a generar tranquilidad mental en la gente", "Mi trabajo es capaz de entretener y divertir en un mundo que preconiza la destrucción", "Mi trabajo me ayuda a restablecer la salud de personas que tienen un propósito y se ven impedidos por la enfermedad", "Mi profesión me ayuda a facilitar la vida laboral de las personas por medios de su selección en empresas". Cuando la motivación hace conexión con alguna parte del ser de la persona, aligera la carga de ellos mismos y los hace más eficientes en el área.
Si tu trabajo actual no resuena con algo en ti mismo, ni compone una ayuda para una motivación que este directamente o indirectamente (ser otra cosa por medio de los resultados del primero) vinculada contigo, deberías mantenerte alerta y visualizar un trabajo que haga click con una verdad dentro de ti, y que no sea un factor circunstancial del momento, y aún cuando lo sea, tratar de que se incruste en (o haga posible) algo que nos motive más allá de una actividad obligatoria.
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